
¿Cómo habré de enfrentar la vana vida
que aún muestra sed de ti?
Que regresa a primera luz del alba
con esos viejos lugares
donde llenamos espacios de risas,
de tu aroma y perfume.
¿Y qué hacer con la piel
que desgarra en distancia?
con la dulce tonada
que celebrábamos en el furor
y la unión de dos cuerpos.
¿A que lugar me aferro
para no ahogarme en este mar de ausencia?
¿Cómo decirle a un corazón? -¡Palpita!
Si su sangre abandona
con el eco abismal y resonante
de unos ojos perdidos
en el atardecer cruel de un adiós.
Raúl Castillo Soto; 1/10/2009





3 comentarios:
Un adios muy sentido, cargado de nostalgia, pero con unos versos envidiables, me encantan...
Un saludo afectuoso...
Nunca, se puede decir adiós..., si nunca, nos hemos ido.
Dolidos versos de sentires que laten en las letras.Siempre mi admiración y aplausos poeta.Besos
El dramatismo de tu obra nos invita a ahogarnos en las aguas del adiós, sintiendo las olas de imágenes profundas envolviendo el dolor.
Encantada de leerte, siempre!!
Besos,
Chiqui.-
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