
Nunca pensé el amor me encontraría
aquella tarde lluviosa, sensual,en el arrullo de tu voz, igual
a melodía de dioses. Daría,
con gusto todo, ¡sí! ¡mi vida entera!
por encontrarte de nuevo, volar
a aquel momento que te pude amar
con la pasión desenfrenada: fiera
fugaz e indómita, corcel en celo
de penetrante y desbordado brío,
como el arrasador y turbio río
que removió tu falda en el anhelo.
En aquel día de lluvia, de amor,
muerte pequeña en el elevador;
que dejó en la mañana y el rocío,
de tu esencia, el perfume en mi desvelo.
Raúl Castillo Soto





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