
I
Cuando al fin leas mi carta habré emprendido el camino.
No sé si sea el destino, el que mi suerte reparta,
permíteme que comparta estas líneas de dolor
y es que abandona el amor cuando falta la verdad;
sea mi ausencia maldad, la despedida una flor.
II
Más allá de la ventana, en tardes que compartimos
quedará lo que vivimos, ahora memoria arcana;
en la frágil porcelana de aquel pobre corazón,
que ha perdido la razón entre dimes y diretes,
en la prisión y grilletes, donde ha faltado el perdón.
Más allá de la ventana, en tardes que compartimos
quedará lo que vivimos, ahora memoria arcana;
en la frágil porcelana de aquel pobre corazón,
que ha perdido la razón entre dimes y diretes,
en la prisión y grilletes, donde ha faltado el perdón.
III
Mas en mis letras confieso, que en mi pecho llevo atada,
tu cada dulce mirada y aquel sonreír travieso,
que terminaba en un beso, a la luz del nuevo día
y que de noche pedía el consumar nuestro amor,
impregnarme en el olor, de la sed que te tenía.
Mas en mis letras confieso, que en mi pecho llevo atada,
tu cada dulce mirada y aquel sonreír travieso,
que terminaba en un beso, a la luz del nuevo día
y que de noche pedía el consumar nuestro amor,
impregnarme en el olor, de la sed que te tenía.





3 comentarios:
Versos latentes que se trazan en un definitivo sentimiento de partida...
Hermosa resulta la desesperanza,sentida desde tus letras.
Besos poeta.
mi querido amigo, leerte es un placer y entrar en tu blog una delicia.
Un abrazo
olé POETA.
Rosaio
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